Ideas para un acuerdo amplio.
Hoy por la tarde envié vía mail y publiqué en las redes sociales una carta dirigida a los dirigentes, afiliados y simpatizantes del radicalismo. Quiero dejar también en el blog algunas ideas acerca de cuál es el camino que creo que tenemos que recorrer de cara a octubre.
Con esta carta busco impulsar un debate de ideas y fundamentar mi visión. Sostengo que el radicalismo debe tener un gesto de grandeza política para sumar voluntades ciudadanas más que establecer fronteras partidarias.Creo que el radicalismo debe vertebrar una alternativa amplia y sólida para gobernar la Argentina. Quiero un partido que ambicione el poder para gobernar el país y transformar la Argentina, y para eso debemos decidir no ser una expresión testimonial.
Mientras hoy el oficialismo se muestra unitario y homogéneo de cara a octubre, quienes queremos construir una alternativa aparecemos fragmentados, sin referencias comunes y con dificultades para actuar frente a la acumulación de poder del gobierno.
Pero los resultados de todas la elecciones de nivel nacional en los últimos años muestran con claridad que los no oficialistas somos más que los oficialistas; que hay en la sociedad argentina más partidarios del cambio político que de seguir como hasta ahora.
Lo que propongo es que abramos un proceso de diálogo en un marco lo más amplio posible, sin condiciones previas, sin prejuicios y sin exclusiones salvo la de quienes se autoexcluyan. Que identifiquemos los puntos de acuerdo –y también, ¿por qué no? los de desacuerdo-, que profundicemos en el diagnóstico de los problemas del país y de las posible soluciones, que intercambiemos puntos de vista y propuestas.
No quiero que nos encerremos en el Congreso para seguir resistiendo desde allí los embates del poder kirchnerista. Lo que quiero es dar a la Argentina un gobierno nuevo y distinto, que apueste por el auténtico progreso y por la regeneración democrática. No un gobierno fundacional, sino uno que sea capaz de cambiar lo que está mal y preservar lo que está bien. Un gobierno que no esté sometido a extorsiones de ningún tipo y que sólo responda de sus actos ante los ciudadanos.
Naturalmente que a los radicales nos resulta más fácil entendernos con las fuerzas políticas que están más cerca de nosotros. Pero no se trata de hacer sólo lo fácil, sino lo necesario. Y si ello requiere hacer un gran esfuerzo, hagamos el esfuerzo sin que ello suponga renunciar a nuestra identidad ni a nuestras ideas.
Tenemos que decidir si apostamos seriamente por ser y actuar como partido de gobierno, con todas las consecuencias que ello implica, o preferimos acomodarnos cuatros años más en la oposición.
Creo sinceramente que la victoria en octubre es posible. Creo que el cambio político en la Argentina es posible y necesario. Creo que si levantamos la mirada, sintonizamos con la ciudadanía y actuamos con ambición y con inteligencia, podemos llegar lejos.
La igualdad de género, del derecho al hecho.
La igualdad entre el hombre y la mujer, y la protección de los derechos de las mujeres están presentes en numerosas leyes, decretos y resoluciones, empezando por la Constitución Nacional. El problema nuestro es que los derechos están reconocidos pero hay un largo trecho hasta el ejercicio diario.
Hoy quiero marcar dos flagelos de los muchos que expresan materias pendientes en cuestión de género, violencia y desocupación.
Durante todo el 2010 murieron 10 mujeres quemadas en la Argentina. En los dos primeros meses de este año fueron asesinadas de esa forma 14 mujeres. Está claro que la muerte de una sola persona por violencia de género debe avergonzarnos como sociedad, pero el crecimiento brutal de los asesinatos de mujeres en los últimos meses debe alarmarnos y exige respuestas concretas y urgentes.En segundo lugar, según el INDEC la desocupación en la Argentina está apenas por encima del 7%. Los datos del mismo INDEC señalan que entre las mujeres jóvenes la desocupación llega casi al 18%. Más allá de la confiabilidad de estos números, el Estado Nacional está reconociendo que la desocupación tiene una lógica de género: afecta con especial crudeza a las mujeresEste es el retrato de una sociedad tremendamente injusta
Yo quiero que la Argentina sea una sociedad de igualdad de oportunidades.
Hay que suprimir las discriminaciones que aún sufren las mujeres para ser contratadas en muchas empresas. Para ello propongo igualar la licencia y los beneficios que reciben las mujeres por maternidad el que reciben los hombres por paternidad. De esa manera ningún empleador podrá escudarse en la eventual maternidad de una mujer para elegir un empleado hombre a la hora de contratar.
Como decía al iniciar el post, tenemos leyes que abarcan múltiples aspectos de la igualdad entre el hombre y la mujer. Pero en la práctica suceden hechos que resaltan desigualdades de hecho.
No puedo comprometerme a que durante mi gestión desaparecerá la violencia de género, o las desventajas a las que se ven expuestas las mujeres cuando van a buscar un trabajo. Pero sí puedo tomar un compromiso: me empeñaré en conseguir que todas y todos tengan las mismas oportunidades de lograr lo que desean.
Gracias por todo.
Debo confesar que pocos días se me hicieron tan largos como el 2 de marzo, y que sin lugar a dudas fue un paso importante en el desafío más importante que he asumido como ciudadano: postularme como Presidente de la Nación.
Arranqué el día bien temprano cuando el sol recién aparecía. Leí los diarios, desayuné con Cristina y los chicos (en campaña es un lujo disfrutar de la familia dos días seguidos), salí a caminar y pasé la mañana trabajando las últimas líneas del discurso de la noche. Terminamos el día con un teatro repleto en un acto espectacular donde pusieron todo su esfuerzo muchos militantes, técnicos y profesionales.En esta entrada no pretendo dejar muchas ideas, pretendo solamente cumplir con los agradecimientos. Primero a mi familia, Cristina, los chicos, mis hermanos, sobrinos. Ellos son los que me bancan en todas y siempre.
En segundo lugar al equipo. Hay mucha gente que viene laburando en el proyecto, y el acto fue sin dudas una prueba de fuego para un grupo de personas que se la juega a todo o nada todos los días de acá a octubre.
En tercer lugar a los miles de argentinos que llenaron el Gran Rex y le pusieron mística a una tarde de día miércoles, laboral y en la mitad de la semana. Finalmente, mi agradecimiento a los miles de argentinos que vieron el acto por tele, que no pudieron llegar al Rex pero acompañaron fielmente desde sus casas.
El acto de ayer fue un paso importante, pero un paso más. Hoy estamos saliendo para Expoagro, en la tarde visitamos Zárate y mañana participaremos de la Vendimia en mi Mendoza.
El camino es tan largo como absorbente. Pero se hace más corto y apasionante cuando lo recorro con la convicción de que lo quiero hacer, lo que puedo hacer y lo que voy a hacer.
Gracias por todo y a redoblar esfuerzos que el futuro está a la vuelta de la esquina y tenemos la oportunidad de encararlo con esperanza.
Crecer y desarrollarse: nutrición, salud y oportunidades.
Una noticia se repite en diarios, noticieros, portales y radios desde hace un par de meses: niños que mueren de hambre, aquejados por enfermedades evitables. En un país que produce alimentos para más de 400 millones de personas.
Las condiciones para que todos los niños se alimenten existen. Falta la voluntad política de aprovecharlas y de hacer del crecimiento de la economía un proceso de desarrollo para todos.
Ocho millones de argentinos no tienen acceso a redes de agua potable, más de la mitad de los argentinos no tiene red de cloacas. Esos derechos básicos son aún más lejanos en las provincias de Salta, Chaco y Formosa por ejemplo.

La relación no tiene posibilidad de error: la escasez de agua potable y de saneamiento es la principal causa de enfermedades en el mundo, y son esas las provincias que tienen más altos índices de mortalidad infantil.
¿Qué nos dicen los indicadores de impacto de salud, nutrición y educación en el presente?
Nos revelan que quienes mueren en el primer año de vida, mueren por no poder acceder a las oportunidades sanitarias. Es vergonzoso. Más del 60% de las muertes infantiles son evitables.
La primera causa de muerte infantil está asociada al nacimiento prematuro y con la salud de la mujer que va a ser madre. Si se hace un buen control de embarazo, se cuida la nutrición de la madre, se puede evitar un alto porcentaje de estas muertes. Un ejemplo evidencia que la Argentina crece excluyendo y no camina hacia el desarrollo: hoy mueren niños que han contraído el chagas en el vientre de su madre.
Si cuidamos la salud de la mujer, su embarazo, su nutrición, y llega con un parto a término, su bebé se alimenta de lactancia materna sus primeros 6 meses, recibe la alimentación complementaria suficiente y las inmunizaciones y controles de salud convenidos, los beneficios ya están demostrados: el desarrollo infantil es óptimo y si garantizamos el acceso a la educación su potencial podrá expresarse en las mejores circunstancias.
Mi gobierno va a tener la decisión, me voy a hacer cargo, sé que las herramientas para el cambio requieren voluntad y gestión en promoción, prevención, fomento y seguimiento de la salud materna e infantil. Con un Ministerio de salud que sea el punto de partida y coordine con el de Educación y el de Desarrollo Social.
Invitaremos a cada provincia, municipio y localidad para que asuma en igual medida su rol de liderazgo. Estoy convencido que transformar crecimiento en desarrollo requiere de voluntad política, y la tengo. Quiero un país que crezca para todos y distribuya desarrollo.
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La política ambiental: otra área de coincidencia Menemista – Kirchnerista.
Ayer y hoy estuve visitando la provincia de Entre Ríos, entre otras actividades en Nogoyá y Victoria estuvimos en Galeguaychú, ciudad que desde 2005 ha sido noticia por su Asamblea que resistió el establecimiento de la pastera Botnia.
Cuando conversaba con los asambleístas, llegué a una conclusión: Menemismo y Kirchnerismo coinciden en la gestión ambiental.Con las Pasteras, en un principio se alentó desde el Gobierno Nacional a la Asamblea. Con acto incluido el Presidente Kirchner hizo de la cuestión un tema de interés nacional, corriendo el eje del diálogo a la demostración de fuerza. Posteriormente recurrimos a la Corte de La Haya, que falló hace poco más de 10 meses.Después del fallo hubo muchas reuniones bilaterales, pero desaprovechamos una oportunidad brillante de debatir política ambiental en nuestro país y en la región con el marco del Mercosur.
Más de cinco años después de que en Gualeguaychú apareciera la Asamblea, las declaraciones oficiales son poco claras en cuanto a los ámbitos, tiempos y niveles de estudios que abarcan los acuerdos y hay incertidumbre en la población acerca de la naturaleza y efectividad de los acuerdos firmados.
Hoy en la Argentina la cuestión ambiental no es un tema de Estado. Pasteras, cuidado de acuíferos y minería se tratan desde el Estado con poca profesionalidad y fuera de lo que debiera ser el debate sobre un modelo de país.
La política ambiental en la Argentina se trabaja con los mismos parámetros hoy que durante el Menemismo. En aquel entonces, el área ambiental sirvió para premiar con un espacio a la UCEDÉ nombrando en el área a María Julia Alsogaray. Hoy quien ocupa la Secretaría es José Mussi, su nombramiento poco tiene que ver con consideraciones técnicas y mucho tiene de reparto de poder dentro del peronismo.
El Kirchnerismo nos deja en materia ambiental más problemas que soluciones. Al tema de las Pasteras hay que agregar el estado desesperante de la cuenca Matanza- Riachuelo y la postura ambivalente ante la Ley de Glaciares.
Mi gobierno no va a solucionar de un día para el otro estos problemas. Pero sí serán prioritarios y profesionalmente abordados. Mi gestión mirará al futuro y aprovechará oportunidades. Tanto el futuro como las oportunidades tienen en el ambiente un componente esencial.
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Mientras realizaba una entrevista para el Diario Perfil, que se publicará mañana domingo, recordé otro articulo del diario “La Nación”, donde buena parte de los candidatos a presidente fueron invitados a exponer su visión respecto de la inseguridad en nuestro país.
Me llamó la atención que la mayoría de las respuestas a la pregunta “¿Cuáles cree que son las causas de los altos índice de delitos?”, tenían como hilo conductor a la pobreza y la exclusión.
Decía Macri: “Las causas derivan de una realidad compleja, que abarca tanto situaciones socioeconómicas negativas, como la desocupación, la pobreza, la marginación, la falta de educación o de atención sanitaria, hasta un uso cada vez más extendido de drogas ilegales y alcohol.”
Yo no comparto esa opinión.
Por el contrario, creo que aquellos que menos tienen son también víctimas de la inseguridad en un doble sentido.
Por un lado, porque sufren la inseguridad cotidiana como cualquier otro ciudadano. He conocido varias familias que siempre tienen que dejar alguien que cuide su casa para poder ir a trabajar. De lo contrario, sus viviendas son vaciadas.
En segundo lugar, están aterrorizadas porque sus hijos son la “mano de obra barata” de organizaciones criminales. Pero sus hijos no son la causa de la inseguridad. Plantearlo de esa manera implica igualar pobreza a delincuencia, un estigmatización digna de la peor de las discriminaciones que atenta con la democracia.
Repito lo que dije en mi respuesta a La Nación:
“La inseguridad en la Argentina es producto de la economía del delito. Esta economía se desarrolla en la clandestinidad, desde el narcotráfico, los desarmaderos de autos y los mercados de artículos robados hasta los medicamentos adulterados, las valijas llenas de dinero y las coimas. La economía del delito requiere de la complicidad del poder del Estado, tanto en los vuelos clandestinos llenos de droga, como en los intendentes que permiten desarmaderos de autos o son cómplices del narcotráfico.”
“La pobreza no genera mecánicamente violencia, lo que sí la genera es el empobrecimiento moral, el debilitamiento institucional, la cultura de corrupción y la polarización político-social.”
Me llamó la atención que la mayoría de las respuestas a la pregunta “¿Cuáles cree que son las causas de los altos índice de delitos?”, tenían como hilo conductor a la pobreza y la exclusión.
Decía Macri: “Las causas derivan de una realidad compleja, que abarca tanto situaciones socioeconómicas negativas, como la desocupación, la pobreza, la marginación, la falta de educación o de atención sanitaria, hasta un uso cada vez más extendido de drogas ilegales y alcohol.”
Yo no comparto esa opinión.
Por el contrario, creo que aquellos que menos tienen son también víctimas de la inseguridad en un doble sentido.
Por un lado, porque sufren la inseguridad cotidiana como cualquier otro ciudadano. He conocido varias familias que siempre tienen que dejar alguien que cuide su casa para poder ir a trabajar. De lo contrario, sus viviendas son vaciadas.
En segundo lugar, están aterrorizadas porque sus hijos son la “mano de obra barata” de organizaciones criminales. Pero sus hijos no son la causa de la inseguridad. Plantearlo de esa manera implica igualar pobreza a delincuencia, un estigmatización digna de la peor de las discriminaciones que atenta con la democracia.
Repito lo que dije en mi respuesta a La Nación:
“La inseguridad en la Argentina es producto de la economía del delito. Esta economía se desarrolla en la clandestinidad, desde el narcotráfico, los desarmaderos de autos y los mercados de artículos robados hasta los medicamentos adulterados, las valijas llenas de dinero y las coimas. La economía del delito requiere de la complicidad del poder del Estado, tanto en los vuelos clandestinos llenos de droga, como en los intendentes que permiten desarmaderos de autos o son cómplices del narcotráfico.”
“La pobreza no genera mecánicamente violencia, lo que sí la genera es el empobrecimiento moral, el debilitamiento institucional, la cultura de corrupción y la polarización político-social.”
Mujeres, relevancia e igualdad
Estuve repasando las noticias acerca de la visita de Dilma Rousseff, y la verdad que más allá de las consideraciones políticas, me quedé pensando en la foto de dos mujeres que fueron elegidas por el voto popular para conducir los dos países más grandes de la región.
Suele señalarse muchas veces este dato como un ejemplo del lugar que están adquiriendo las mujeres en nuestras sociedades. Es cierto, pero relevancia no es igualdad y dos casos no necesariamente expresan fielmente lo que sucede con el universo.Si bien es importante que en el total de los acuerdos alcanzados con Brasil se encuentre una declaración por la igualdad de género y los derechos de las mujeres hay tres temas que deben abordarse con celeridad desde el Estado en nuestro país. Por una parte la igualdad de género en el ámbito laboral: a igual trabajo, igual remuneración. En segundo lugar la atención debida a un delito que crece y del que poco se habla: ¿vieron cómo tenemos cada vez más seguido información de mujeres golpeadas, quemadas y asesinadas por sus parejas? Finalmente, es francamente vergonzoso que la trata de personas sea aún hoy un tema pendiente de resolver.
Están estos tres temas muy alejados de los debates políticos de hoy, pero son determinantes en la construcción de la sociedad que queremos, la de la igualdad de oportunidades.
Definir prioridades es una tarea de todo dirigente político, hacerlas públicas es una obligación, tomar el compromiso en materia de igualdad de género es mi decisión.



