"Amigas y amigos, compatriotas:
Créanme que he pensado mucho sobre la forma de empezar esta intervención.
Ya que se repite tanto que no soy conocido, quizás debería empezar diciendo simplemente:
Buenas tardes, ME LLAMO ERNESTO SANZ Y QUIERO SER PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA.
Pero lo primero es saludar a los que hoy están aquí, llenando este gran teatro, y agradecerles su presencia.
No quiero empezar hablando de mí, sino de nosotros.
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| Ernesto Sanz: Para Ganar. Para Gobernar. |
Quiero empezar este acto hablando del partido al que tengo el honor de pertenecer desde hace casi treinta años y al que seguiré perteneciendo el resto de mi vida.
Miren: desde que en 1891 se fundó este partido, han ocurrido muchas cosas en la Argentina.
Nuestra Nación ha vivido la paz y la guerra, la democracia y la dictadura, la prosperidad y la miseria. Ha visto subir y caer gobiernos; ha visto a los héroes de un día transformados en los traidores del día siguiente. Ha vivido explosiones de alegría colectiva seguidas de momentos de depresión y melancolía. A ratos nos hemos sentido los mejores del mundo y a ratos los peores.
Pocas cosas han permanecido en su lugar durante estos 120 años. Una de ellas es la Unión Cívica Radical.
El partido de Alem, de Yrigoyen y de Alvear, de Frondizi, Illia y Balbín. El de Raúl Alfonsín.
El partido que siempre, en todos los momentos y en todas las circunstancias, ha defendido la libertad y la democracia, los derechos humanos y la convivencia pacífica entre los argentinos. Siempre. Siempre.
Nuestro partido no es de nadie y es de todos. No sólo de todos los radicales: de todos los argentinos.
Nadie tiene a su nombre un título de propiedad del radicalismo. Ninguno de nuestros grandes líderes pretendió tenerlo; y precisamente por eso, aún hoy son líderes reconocidos por todos nosotros.
Hemos sido fuertes cuando hemos mirado de frente a la sociedad y los ciudadanos nos han visto al servicio del interés general.
Y nos hemos debilitado cuando hemos caído en la autocontemplación y la melancolía o cuando nos hemos dejado atrapar por las querellas internas.
Ahora que una energía nueva recorre nuestras filas y nos sentimos fuertes otra vez, no olvidemos nunca esta lección.
Hoy volvemos a estar en condiciones de liderar una alternativa de gobierno que es creíble, que es viable y que es deseable para la mayoría.
No sé si el amor a este partido se lleva en la sangre, PERO LES ASEGURO QUE YO LO LLEVO EN EL ALMA Y EN EL CORAZÓN.
Y precisamente por eso, PORQUE SOY DE ESTE PARTIDO HASTA LOS HUESOS, les quiero decir que si vamos a ganar estas elecciones tendrá que ser con el apoyo de muchos millones de ciudadanos que ni son radicales ni lo van a ser nunca, ni siquiera se sienten especialmente cerca de nosotros.
No ganaremos por el hecho de ser radicales. Ganaremos si somos capaces de poner en pie un proyecto capaz de desbordar las fronteras partidarias y de movilizar a muchos millones de voluntades.